El parque es el título que nos adentra en la primera exposición individual de Antonio Samo (Valencia, 1984) en SET ESPAI D’ART. El artista presenta su trabajo realizado en talla de madera de tilo centrado en la representación de la figura humana.

En la sala nos encontramos con una serie de esculturas de personas semidesnudas, con camisetas o tatuajes que figuran símbolos arquetípicos, distribuidas aleatoriamente en el espacio. Cada una de ellas se encuentra en un estado latente de incertidumbre: entre un vestirse o un desvestirse. Es como si las figuras se enfrentasen a este momento íntimo desde la apatía. La posición hierática -que es la más representada entre las piezas- nos refleja una dificultad de decisión por el mero hecho de que todo nos viene dado en forma de producto. Vemos a un individuo narcisista, inseguro y débil, el habitante de la era de lo global que reclama, de manera callada, la necesidad de crear una narración de su yo.
La notoriedad de este malestar se vuelve a sentir en la pieza “El juego”, se trata de bloques de madera en los cuales en su parte superior están tallados bustos de personas. De esta manera, el escultor propone que terminemos las piezas en nuestra imaginación, al tiempo que intuimos su inmovilidad: la imposibilidad del poder ir más allá radicalmente delimitada por el bloque.

En El parque, Antonio Samo nos hace entrar -o notar como estamos- en un territorio aparentemente natural, pero delimitado y gestionado por el hombre. Nos lleva a esa condición humana de auto-domesticación, en una sociedad actual cansada y esclava de sí misma. Desde aquí, quizá, se nos insta a que los únicos lugares desde los que se pueden proceder son los de la inautenticidad y el anonimato.

Mia Coll Mariné

  

Ricard Silvestre, La Galeria, 2017.

  

Marisol Salanova, Levante, Valencia, 2017.